Salvador Bueno (1917-2006)
Era bueno Salvador
era todo un caballero
era un amigo sincero
era persona de honor.
Este insigne profesor
de Carlos Manuel hablaba
y aquel prócer señalaba
como el Hidalgo de Cuba
que dio su vida sin duda
por su patria bien amada.
Fredo Arias
Octubre 2006
Octubre 22 de 2006:
Muerte de Salvador Buenos Menéndez
Ha muerto en La Habana el investigador y crítico Salvador Bueno Menéndez, Premio Vasconcelos en 1998, y hasta hace dos años Presidente de la Academia Cubana de la Lengua.
La noticia ha llegado a través de otro escritor y pensador cubano, Virgilio López Lemus, en correo dirigido a Fredo Arias de la Canal:
Querido Fredo, me entristece comunicarte el fallecimiento de nuestro gran amigo el Dr. Salvador Bueno. Ha sido esta noche, del 22 de octubre. Me ha llamado Adita casi de inmediato. Yo había acabado de celebrar entre amigos mi arribo a los 60 años. He terminado el día con tristeza. Pero era una necesidad absoluta ante el sufrimiento físico del amigo. Memoria grande y honda para Salvador.
Los mayores aportes de Salvador Bueno a la cultura cubana fueron, además de sus diversas antologías y ensayos (entre ellos la Órbita de José Antonio Fernández de Castro), su cátedra de profesor amable y docto, su maestría ejercida en la docencia de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana y su periodismo cultural, siempre ejercido con moderación y en bien de la hispanidad.
Nació el 18 de agosto de 1917 y se graduó en 1942 como doctor en Filosofía y Letras. Desde esa fecha y hasta 1947 ejerció como profesor de Español en una institución docente privada. Presidente de la Academia Cubana de la Lengua, a partir de 1962 fue profesor de la Escuela de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.
Entre sus obras publicadas se encuentan Historia de la Literatura Cubana (1959), Temas y Personajes de la Literatura cubana (1967), y La Crítica Literaria Cubana del Siglo XIX (1979).
Desde hace años le unía una estrecha amistad al humanista mexicano Fredo Arias de la Canal, junto al cual había editado y prologado algunas obras editadas por el Frente de Afirmación Hispanista. Los que alguna vez, por una razón u otra, acudimos a su modesto hogar en Miramar, aún recordamos su trato siempre afable, la locuacidad de su esposa durante una vida, la ejemplaridad de sus hijos y aquella cubana casa rebozada de libros, donde franqueaban la entrada con abierta y sincera amistad a cualquiera que amara la literatura o hiciera de la cultura una razón de vida, como preconizara el bueno de Salvador.
Luto en las letras cubanas, cuando se nos van los que defienden la hispanidad, el humanismo y los valores nacionales, y nos abocamos a un necesario futuro sin divisiones ni odios, donde ser cultos para ser libres sea más que una hermosa frase.
Raúl Tápanes López